Introducción

Diagnóstico

La dura realidad

En el mundo actual viven más de 2,000,000,000 de personas sin oportunidad de conocer a Jesús y el propósito de Dios para sus vidas. Esta situación es causa de dos grandes problemas.

  • Un problema espiritual, social y material para aquellas personas, en cuanto no tienen conocimiento de su perdición eterna y viven oprimidos por supersticiones y la práctica de falsas creencias.
  • Un problema existencial para la Iglesia, en cuanto fue constituida para llevar a cabo la Gran Comisión de hacer discípulos de Cristo en toda la humanidad y necesita cumplir con su razón de ser.

Misiones con propósito

Al hablar del Reino que se acerca, Jesús proclamó que el estado actual del mundo -espiritual, social y material- no correspondía a los designios de Dios: miseria, soledad, enfermedad y muerte del hombre, son producto del gobierno del mal. Donde el Reino avanza tendrán que ceder a plenitud, fraternidad, sanidad y vida (Lc 4:18-21).

Las Escrituras anuncian una y otra vez la atención especial de Dios para con los que no pueden hacerse valer por sí mismos, los indefensos en medio de una sociedad corriendo al paso de la ambición y del egoísmo. Esto convierte al aspecto social en un factor decisivo para la definición de la obra misionera. Llamamos Misiones integrales al concepto que integra la creación de mejores condiciones de vida a la visión superior de la extensión del Reino de los cielos.


¿Hacia dónde va el siglo XXI?

Ningún tiempo histórico anterior al nuestro ha efectuado cambios de vida tan profundos a un paso tan acelerado en un número tan grande de personas, como lo estamos experimentando en la actualidad. Y lo que vimos hasta ahora nos hace suponer que el ritmo de cambios aún acelerará de forma progresiva. Los pronósticos de escenarios múltiples emitidos por los futurólogos -científicos que interpretan el futuro a corto y mediano plazo observando a las tendencias medibles y buscando hasta a los no medibles-, son producto de la incertidumbre que genera esta aceleración de sucesos junto con su impacto cada vez más global.

Pero no es necesario recurrir a la especulación para enumerar algunos factores que serán claves dentro de las décadas próximas y probablemente hasta el fin del siglo XXI, a menos que inventos inimaginables hasta ahora, o cambios radicales de actitud y actuación en la sociedad humana, alteren el escenario de nuestro planeta.


Tendencias claves a observar

La Iglesia debe prestar atención atenta a estos factores ya que -queramos o no- ejercen un fuerte impacto a la posible extensión del Evangelio. Así como la evangelización de América dependía del descubrimiento de América de parte de los exploradores europeos al servicio de las coronas, tampoco hoy la evangelización de muchos países se puede considerar como independiente de lo que ocurre en las áreas político, social y económico.

El hecho mismo que todas las tendencias son producto de la actuación humana, hace más que necesario que la Iglesia de Cristo abandone la indiferencia que la convirtió en espectador pasivo -y por ende en cómplice de los poderes políticos y económicos. Para poder recuperar el terreno perdido y avanzar hacia la cristianización mundial, se necesitan estrategias globales que den respuestas de esperanza a los desafíos sociales y materiales de la humanidad:

  1. Crecimiento de la población
  2. Recursos energéticos
  3. Cambio clímático
  4. Agua y alimento
  5. Corrientes de migración
  6. Migración urbana
  7. Salud y epidemias
  8. Economía y justa distribución
  9. Libertad politica y religiosa
  10. Fluctuación de Creencias y Confesiones

bCd 2012
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