abril 2013

LAS MISIONES BAJO LA LUPA

Progreso en las Misiones, ¿realidad o engaño?

De muchas naciones se reciben alentadoras noticias sobre el crecimiento de la Iglesia. ¿Hay razones de ser optimista o nos estamos engañando en cuanto al impacto real de las misiones cristianas? Probablemente ambas cosas a la vez.

Regiones que anteriormente eran de difícil acceso, hoy se encuentran más abiertos, debido al desarrollo de la economía global -como es el caso de Chinba- o debido a la tendencia de secularización que va a la mano con la difusión de la cultura occidental a través de los medios de comunicación global. Al lado de este campo de gran importancia, persiste una fila de naciones con poblaciones entre uno a 250 millones, donde el progreso se puede clasificar como poco más que nulo.

El peligro de las cifras sin interpretación

El aumento en número de los creyentes cristianas en el planeta puede provocar un falso sentido de logros que transmite una imagen equivocada de avance incontenible y endormece a la -débil- disposición misionera de las iglesias occidentales. Un examen más cercano de las cifras arroja:

  • La fragilidad del crecimiento en cuanto a la calidad doctrinal y diaconal de las nuevas iglesias. Incluso el afamado crecimiento de la iglesia evangélica en América Latina se debe, en una proporción no tan pequeña, a la atracción por movimientos de dudosa calificación.
  • La distribución desigual del crecimiento. Existen, por ejemplo, reporte que los grupos evangélicos en Mongolia crecen cuatro veces más rápido que los creyentes en Brasil. Pero dado el hecho que el número de cristianos evangélicos en Brasil (aprox. 8% versus 2% anuales). Pero dado que existen unos 2000 veces más creyentes en la nación latinoamericana que en la del Lejano Oriente, es engañoso hablar de un crecimiento superior. Más bien, el aumento de los cristianos ocurre extremadamente por desigual alrededor del globo.
  • La confusión constante entre números absolutos y porcentajes. Mientras la cristiandad crece en número, disminuye en porcentaje, lo que conduce a la paradoja que a pesar de ser cada vez más, somo cada vez menos.

La tendencia de la diminuición porcentual comenzó alrededor del año 2000 y -sin haber cambios sustanciales en la conceptuación y la operación de las misiones cristianas- amenaza con volverse irreversible por mucho tiempo. La esperanza de ver este mundo entregado a Cristo no se puede cumplir sino por nosotros mismos. Al fin y al cabo, esta es la tarea que nos dejó el Señor. Brigitta Deistler
 

enero 2013

MISIONES INTEGRALES

Cambio de patrones mentales

Circunstancias diferentes exigen procedimientos diferentes. Para las misiones cristianas entre pueblos no alcanzados, esto no sólo significa adoptar al enfoque intercultural, no sólo significa trabajar bajo la perspectiva del misionero nativo; el hecho que 80% de la población no alcanzada no goza del pleno desarrollo de su bienestar social y material, o incluso habita zonas privadas por completo de este bienestar, conduce necesariamente hacia una fuerte orientación social en la evangelización.

Ya en 1974, en el documento elaborado durante el Primer Congreso para la Evangelización Mundial, conocido como Pacto de Lausana, los líderes mundiales de la Iglesia contemporánea habían destacado el carácter social universal que debe tener la propagación del Reino. En 2010, el Tercer Congreso renovó y enfatizó en este compromiso, expresando nuevamente que la salvación espiritual eterna del hombre se manifiesta delante del necesitado en forma de atención integral. En caso contrario es difícil hacerle entender por qué el Dios que le ama tanto para llevarlo consigo en una vida posterior, se muestre tan indiferente con lo que le toca vivir en el presente.

Pan integral

Jesús es el pan de vida y la da en abundancia. Por el uso del griego zoe que en las Escrituras se usa para expresar «lo más excelso mejor que los santos poseen en Dios» se relaciona claramente con la vida espiritual. Al otro lado, el pan que debemos pedirle al buen Padre, es alimento para mantener al cuerpo físico en condición de seguir en el bios, un término que no sólo significa existencia sino hasta los medios para sustentarla.

Asombrosamente, muchos creyentes dudan a la hora de aportar a la obra social -sea local o misionera- porque parecen temer que el recibo gratuito de recursos convierta a los receptores en holgazanes o les induzca al despilfarro. Es muy posible que entre los que hemos recibido la gracia hayan quienes la desperdicien o descansen en saberse a salvo.¡Gracias a Dios que esto no le impedió manifestar su generosidad! La posibilidad del abuso no puede poner límites a la generosidad, pero sí debe conducir a organizaciones y programas cuidadosamente planeadas para obtener el mayor resultado de los recursos.

Saber que el hombre no sólo vive del pan no nos excusa cuando se trata de alimentarlo, más bien, nos debe incentivar a acompañar al Pan de vida con el pan de todos los días. La Iglesia de Cristo es la única poseedora de este Pan integral. !Repártamoslo con manos llenas y en mayores cantidades allá donde los hambrientes no tienen ni de lo uno ni de lo otro! Brigitta Deistler
 
<

diciembre 2012

LA INTRANQUILA PAZ DE JESÚS

Una Caja de Pandora

Al presentarse ante los asustados discípulos la noche de su resurrección, el Señor les entrega lo que bien podría llamarse una Caja de Pandora cristiana. Tales cajitas suelen contener una gran cantidad de cosas apetecibles, pero dentro del paquete viene una, una sola cosa, que hace difícil disfrutar de lo bueno así no más.

¿Qué les dijo Jesús a los discípulos? «¡La paz sea con ustedes! Como el Padre me envió a mí, así yo los envío a ustedes.». Maravillosa paz, pero ¿de qué forma ser enviados en manera similar a Jesús, promete una vida en paz? ¿Quién conserva la paz pensando a fondo que imitar a Cristo significa también imitar su renuncia a una vida propia? Aunque, pensándolo bien, esto es exactamente lo que quiere decir «negarse a sí mismo». A Jesús, esto lo llevó a la cruz.

La paz de Cristo es hermosa más allá de toda comparación, pero quien la recibe, no tendrá un día tranquilo más.

La dicotomía de la existencia cristiana

De pronto pues, los discípulos de Cristo nos vemos metidos en dos situaciones espirituales aparentemente opuestas y tenemos que aprender a vivir simultáneamente las dos en plenitud:

  • La paz residente en saberse reconciliado con Dios. Esta sobrepasa todo entendimiento, nos permite mantener la calma en medio de la tormenta, es el suelo sobre el que crece el fruto del Espiritu, y da seguridad de alcanzar un futuro indescriptiblemente glorioso.
  • La intranquilidad de saber cuántos hombres no han sido alcanzados, cuántas personas sufren y mueren antes del tiempo a causa de la indiferencia de los que podríamos ayudar y no lo hacemos. Y ante todo, la insoportable realidad que el vencido príncipe de este siglo todavía usurpa el gobierno que pertenece a Dios. En fin, la intranquilidad del que sabe que dejó una tarea inconclusa.

El imperativo de involucrarse

Ningún discípulo podría subestimar la tensión implicada en «estar en el mundo pero no ser del mundo» en lo que respecta mantener una conducta de santidad. Sin embargo, estar en el mundo no indica meramente al lugar en el cual hemos de pasar la prueba; nos señala que somos tan profundamente involucrados con esta humanidad como el Señor Jesús mismo. Al fin y al cabo, ¡Él se hizo hombre!

Jesús no tenía guarida porque sin tregua ambulaba Galilea arriba, Samaria abajo, buscando a los perdidos. Así que nos interesa la vivencia y el destino del resto del género humano, y cuando -como es el caso- los hombres y mujeres viven en miseria espiritual y/o material, esto nos inquieta, nos intranquiliza, nos quita la paz.

En el presente no sentimos la espada que los hermanos perseguidos alrededor del globo experimentan por seguir a Cristo. Pero quiénquiera entre nosotros cree que convertirse equivale a llevar una vida contemplativa, ¡debiera volver a estudiar el Nuevo Testamento!

Jesús no nos deja en paz mientras la paz de la reconciliación no esté al alcance de todo ser humano viviente y por nacer. Jesús nos niega experimentar estabilidad y progreso en plenitud mientras no nos esforcemos a materializar tales bienes en manos de los que se les ha negado esta oportunidad de parte de un mundo injusto.

¡Ay! ¿Qué haremos con este Jesús? Brigitta Deistler
 

noviembre 2012

VENTANA 10/40

La visión tradicional

Un resumen del enfoque inicial del Movimiento Ventana 10/40, sostiene siete razones para hacer de esta región el blanco principal de las misiones cristianas. Algunas eran los resultados de la primera investigación demográfica sistemática sobre asuntos religiosos:

En 1990, la mayoría de la gente no evangelizada del mundo vivía en esta zona que era el centro del Islam, que igual como lo hacen hinduísmo y budismo, formaba un masivo bloque de naciones. Además, allá residían la mayoría de los más pobres con menos calidad de vida.

El Movimiento Ventana 10/40 fijó al año 2000 como plazo para

  • plantar una iglesia significativa en cada grupo étnico no alcanzado
  • darle a cada persona la oportunidad de recibir el Evangelio

Esta ambición se comprende desde el ambiente del Fin del Mundo que reinaba en amplios sectores del cristianismo evangélico al cierre del segundo milenio. A pesar de un gran despliegue en la fase de oración -cuatro campañas globales Orando por la Ventana- y múltiples congresos de líderes prominentes, el resultado final no correspondió a las expectativas.

Entre los méritos permanentes del movimiento se cuentan la implementación del enfoque étnico intercultural y la utilización de bases de datos demográficos para orientar las misiones.

Una evaluación actual

La magnitud creciente de la tarea inconclusa, la limitación de los recursos, y la incertidumbre la las condiciones políticas dentro de la Ventana 10/40, hacen imperativo revisar periódicamente cuáles de las premisas todavía están vigentes. Según estadísticas, la Ventana 10/40

  • sigue siendo la zona menos evangelizada del mundo
  • siguen presentes tres megabloques religiosos mayormente intactos
  • sigue en aumento la fuerza interna y expansiva del islam

pero entre 2000 y la fecha actual, la región de los más pobres con menor calidad de vida se ha trasladado el centro de África, donde el cristianismo tiene mayor presencia y libertad pero está en peligro de ser sincretizado a causa de los enormes problemas sociales que desorientan la población africana en esta zona. Las situaciones de miseria que todavía subsistan dentro de la Ventana, se deben por mayor parte a conflictos bélicos, temporales (Siria) o de largo tiempo (Afganistán).

No es correcto, pues, seguir hablando de la Ventana 10/40 como la zona de los más pobres, pero sí, de los menos evangelizados. La tarea nos ha sido encomendada, ¡vamos por ellos! Brigitta Deistler.
 

octubre 2012

CULTURA Y CONTRACULTURA

La herencia destructiva del cristianismo

Por motivos históricos obvios, las misiones cristianas cargan con el reproche de destruir las culturas étnicas, frecuentemente en complicidad servil con la civilización occidental. En qué medida la extinción de los pueblos y de su legado cultural se puede considerar como sacrificio necesario en aras del progreso de la humanidad y de un mayor bienstar global, es objeto de largas argumentaciones. La historia milenaria de Europa -donde sobre la destrucción y fusión de centenares de pueblos se fundaron naciones de riqueza cultural excepcional- ocurrió dentro de un marco único de circunstancias. Ciertamente, muchos esfuerzos misioneros de los siglos coloniales carecen de un legado positivo o han dejado impactos negativos, a causa del paternalismo cultural con el que las misiones europeas y americanas irrumpieron en la vida de los pueblos en otros continentes.

La experiencia poscolonial de las últimas cuatro décadas ha sido suelo fértil para un concepto revisado en las misiones: el reconocimiento de la diversidad cultural como factor de extrema importancia en la aceptación del Evangelio.

Hacia una misión intercultural

A diferencia del término transcultural, que expresa una idea de trans-ferir la cultura del misionero, hablar de una misión intercultural sugiere la disposición de un intercambio cultural, donde el misionero respeta y adopta las características inherentes a la cultura ajena, mientras no esté en oposición a los principios bíblicos. ¿Qué hacer, sin embargo, donde las prácticas infringen principios esenciales de la ética cristiana?

Es preciso reconocer que el Evangelio, no importa donde, por naturaleza es contracultura que amenaza a la cultura mundana, presente donde hay «mundo». El objetivo de las misiones interculturales es promover esta contracultura dejando intacto expresiones culturales neutrales. La iglesia local autónoma y autóctona no puede echar raíces sino por medio del aprecio y la conservación de elementos culturales etnocéntricos.

A la Teología de las Misiones incumbe trazar las líneas y defender la relevancia del Evangelio sin sacrificar su pertenencia, porque de ello depende en gran manera si podemos atraer las multitudes y convertirlas en discípulos. Jesucristo habla para todo tiempo y lugar, pero cada generación tiene que definir de nuevo cómo hacer llegar Su mensaje de forma más idónea y pura. Brigitta Deistler

 

septiembre 2012

SE BUSCA: EL CRISTIANO MUNDIAL

Crónica de un fracaso anunciado

¿Por qué es tan difícil lograr que el creyente normal se involucre en las misiones de la Iglesia de forma significativa? ¿Por qué hay tan pocos creyentes que demuestren un interés por la obra misionera que sobrepasa la curiosidad normal? ¿Cómo aprenderemos a alzar los ojos y dirigir la mirada hacia los campos blancos donde desde siglos se están perdiendo las cosechas?

Las tendencias del desarrollo humano -crecimiento de la población, problemas energéticos/ambientales/alimenticias y la consecuente migración, son desfavorables a la extensión del Evangelio. Los historiadores de siglos futuros registrarán este fenómeno como Crónica de un fracaso anunciado al hablar de la generación de creyentes que vivía 2000 años después del Pentecostés y que presenció con brazos cruzados el retroceso del Evangelio entre los pueblos del mundo.

Dios puede hacer grandes cosas... si hacemos grandes cosas para Él

Hay dos mapas conceptuales que pueden ayudarnos a forzar un cambio de rumbo:

  • La plataforma misionera. Liderado por el pastor misionero, la congregación -representada por una mayoría importante de sus miembros- asume su responsabilidad de hacer misiones, convirtiéndose cada uno en un misionero que envía por medio de su oración y aporte financiero perseverantes. Sobre esta plataforma congregacional se empoderan los misioneros que son enviados, incluyendo a los misioneros nativos que con frecuencia son la mejor opción para el progreso de la obra.
  • El cristiano mundial. Independiente de la clase de involucramiento -enviar o ir- el creyente individual está llamado a comprender su razón de ser: extender la gloria de Dios sobre la humanidad, hacer que Su Reino se manifieste en la tierra y que todo hombre o mujer en el mundo lo adore (Mt 6:9). Al que esté tan fascinado con esta perspectiva que se dispone a sacrificar a ella - tiempo, esfuerzo, bienes, vida- se puede describir como cristiano mundial.

Tal vez ningún aspecto de la historia eclesiástica muestra la abundante generosidad con la que Dios contesta a la acción de fe de su pueblo, como lo que podemos observar en las misiones mundiales. Si el terreno perdido es enorme, si el alcance de la tarea parece humanamente inmposible, ¡la gracia del Señor es siempre superior! La lección histórica a la Iglesia es que Dios no se mueve donde nosotros no nos movemos, pero si lo hacemos, Él nos arrastra por la magnitud de Su respuesta!

Alza tus ojos y mira, la cosecha está lista

Todos los ministerios tienen que laborar para el desarrollo de esta conciencia en el creyente. En el estado actual de adormecimiento y pérdida de enfoque de la iglesia occidental, será necesario provocar un cambio de mentalidad, la creación de patrones nuevos de interpretación bíblica y del tema homilético; una especie de reeducación en cuanto a los objetivos del creyente y la identidad del discípulo.

Comencemos a familiarizarnos con la idea que el mundo nos espera con ansiedad, aún cuando todavía no lo sabe. Brigitta Deistler.

 

agosto 2012

MISIONES: CAMBIO DE PARADIGMAS

Una historia de enfoques erróneas

El concepto de misiones dentro del marco de las iglesias cristianas ha sido tradicionalmente pobre y reducido. Entre las múltiples razones se encuentran

  • el centralismo de la Iglesia Católico-Romana, que desde su origen identificó las misiones con la afiliación a la Santa Madre en Roma y no estaba interesada en el crecimiento de fuertes iglesias locales, autónomas y autóctonas
  • la concentración determinada de las iglesias protestantes en combatir todo lo «católico» sin mirar más allá de los confines del mundo cristiano
  • doctrinas aparentemente bíblicas que declararon al status quo del mundo como producto de la soberanía divina - «si el Señor quisiera salvar a los paganos, lo hará sin nuestra ayuda»: predestinación doble, fundamentalismo, y otras
  • el paternalismo de las misiones occidentales, confundiendo el proceso de cristianizar con la implementación de la civilización occidental
  • Finalmente, la indiferencia pronunciada de la iglesia contemporánea evangélica «posmoderna» frente a todo lo que no concierne su propio bienestar y prosperidad.

El efecto de estas actitudes: un abismo cada vez mayor entre lo alcanzado y lo que falta por alcanzar.

La gran ausente en las misiones: la Iglesia

Paradójicamente, la omisión de la iglesia cristiana en alinearse a los propósitos del Señor, queda demostrada por la historia de los misioneros pioneros y la existencia de las organizaciones paraeclesiásticas, conocidas como agencias misioneras. Desde Patricio en Irlanda (siglo V d.C.) hasta Albert Schweitzer en Gabón (siglo XX), los misioneros siguieron a su llamado personal -vea la historia de José Satirio Dos Santos-, sin ayuda de parte de la iglesia o incluso teniendo que superar la resistencia de ella. En tiempos modernos, estos pioneros dieron origen a empresas legendarias: las Misiones Jesuitas de acuerdo al modelo de Francisco de Javier, la Misión al Interior de África, siguiendo a los pasos de Livingstone, la Misión al Interior de China, fundada por Hudson Taylor, y muchas otras. Ante este telón, más resalta la ausencia de la iglesia en sí. A pesar de la Gran Comisión, el movimiento misionero nunca ha sido un movimiento masivo

La expansión local: plataforma de las misiones nativas

El número de creyentes dispuestos a trazar su proyecto de vida alrededor de la extensión del Evangelio es ínfimo y totalmente insuficiente frente a una necesidad y urgencia abrumadora. No obstante, el cambio en el eje de la cristiandad abre la puerta a cambios en los paradigmas misioneros, ante todo en cuanto al papel que debe asumir la iglesia local. El Centro Cristiano en Kalimpong es una demostración viviente del impacto de las misiones nativas.

Acompañamiento espiritual, la capacitación metodológica y el apoyo financiero masivo para los misioneros nativos, pueden ser el suelo sobre el cual edificar las misiones del Tercer Milenio. Proporcionalmente al crecimiento de la plataforma local, la iglesia fortalece el brazo extendido hacia los pueblos no alcanzados por medio de las misiones nativas.

El déficit en la misiones, acumulado a lo largo de siglos por una Iglesia que mantiene la vista clavada en sus propias necesidades antes que en los propósitos del Señor, sólo se recupera colocando nuevos odres, nuevos patrones de pensamiento, en las mentes de los millones que llenan los templos pero que aún no han descubierto la transcendencia de la existencia cristiana. Brigitta Deistler.

 

julio 2012

MISIONES: UN TEMA CENTRAL EN LA IGLESIA

Inauguramos un nuevo sitio y un nuevo medio de comunicarnos

Al seguir el hilo que el Evangelio ha tomado hasta llegar a nosotros, la historia de cada creyente y de cada iglesia local encuentran su punto de partida en las misiones. En algún momento del pasado, nuestro origen en la iglesia cristiana se deduce de la predicación del Evangelio de parte de creyentes venidos de algún lugar distante, o de parte de personas entre nosotros que escucharon el mensaje predicado cuando se encontraron lejos de su residencia habitual.

Sería contrario al propósito de la salvación, pensar que la obra misionera de Dios se detiene por haber alcanzado a nosotros. Más bien, al ser incluido en el pueblo de Dios, nosotros ahora somos llamados a ampliar esta obra y extenderla donde las buenas nuevas del Evangelio aún son desconocidos. Una condición para dar este paso es hacer de las Misiones un tema central dentro de la comunidad cristiana, con el fin de responder al deseo más profundo de Dios mismo.

El Señor no tarda en cumplir su promesa, según entienden algunos la tardanza. Más bien, él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca sino que todos se arrepientan.(2P 3:9)

¿Para qué un sitio web dedicado a nuestras Misiones? Porque...

  • los creyentes del Centro Cristiano y la comunidad en las iglesias amigas del Centro Cristiano, necesitan conocer las Misiones del Centro Cristiano
  • las comunidades cristianas necesitan conocer la gravedad de la situación de los pueblos no alcanzados
  • el propósito completo de Dios para la creación sólo se alcanza por medio de las misiones; es nuestra responsabilidad colocar la obra misionera en el centro de atención de la iglesia, junto a las operaciones de la evangelización local

Usted, obrero y líder dentro de una congregación o de una unidad de evangelismo, ocupa un papel clave en este proceso. Los boletines informativos quieren recordarle el tema misionero y apoyarlo por medio de noticias actuales sobre lo que acontece en la casa -las misiones del Centro Cristiano- y en el mundo -la dimensión y urgencia de la necesidad de los pueblos-, creando una promocion de las misiones que inspire y profundice en el creyente el deseo de alinearse al plan de Dios a través de los proyectos de su iglesia local.

Le invitamos a dirigir todas sus preguntas y solicitudes al respecto al correo electrónico info@hagamosmisiones.org y de esta manera aportar a hacer este servicio cada vez más útil y práctico.

Con la esperanza de agradar al Señor y contribuir a la extensión del Reino por medio de la misión global. Brigitta Deistler.




bCd 2012
info@hagamosmisiones.org