OCTUBRE: LA BIBLIA

Un mensaje intemporal dentro del contexto temporal

monkToda comunicación entre comunidades lingüísticas y culturas diferentes, trae consigo problemas de significado. En cualquier grupo o idioma humano, las palabras tienen un sentido que se relaciona con las ideas, valores y circunstancias de vida specíficas y concretas. En general, la expresión verbal se formula de acuerdo a la cosmovisión dominante de una sociedad. Transmitir este significado hacia otras lenguas y culturas y épocas, es el desafío de la buena traducción.

Si esta problemática rige para la comunicación en general, ¡cuánto más se hace sentir al tratarse de la Biblia! Sostenemos que las Escrituras son revelación de Dios, inspirada en mente humana y expresa de acuerdo al contexto cultural-social-histórico de los autores. Este contexto se puede estudiar y tomar en cuenta; pero es mucho más difícil lograr que el significado -el espíritu de la letra- llegue al receptor del mensaje sin alterar, a causa de la gran variedad de concepciones culturales en el mundo.

Traducciones antiguas

Mientras los textos existían en idioma hebreo como tradición oral, o fueron puestos por escrito y copiados por escribas, no había ninguna necesidad para los israelitas de pensar en traducciones. En su propio entendimiento, fallando en comprender por completo el propósito de su elección, Dios era «el Dios de Israel». La primera traducción surgió cuando en el cautiverio el pueblo adoptó el uso del arameo -el idioma de Babilonia- de forma tan general que desde entonces tanto los judíos del exilio como los que habían quedado en Palestina, hablaron arameo como su lengua natural.

LXXtargum Izquierda: Papiro egipcio, siglo II d.C., traducción LXX. Derecha: Los tárgumim, escritos en arameo, también incluyeron los comentarios, explicaciones y paráfrasis que forman la base de las Escrituras judías: el Tanak (la Biblia hebrea) y el Talmud (Mishná, Guemará, Halajá, Hagadá, y otras)

También la traducción al griego, conocida como Septuaginta (LXX), obedecía a necesidades del pueblo judío en la diáspora. El trabajo comenzó alrededor de 325 a.C. y concluyó en 132 a.C. Fuera de los textos de origen hebreo, la LXX contiene varios libros redactados en el griego alejandrino de su época. Con ella, por primera vez la Biblia se hizo accesible a un círculo de lectores mucho más extenso que la comunidad judía misma.

En cuanto al Nuevo Testamento, le favoreció haber sido redactado en el lenguaje más difundido de la región del mundo donde nació: el koiné de la comunidad grecopararlante, difundido sobre todo el oriente del Imperio Romano y de dominio de las personas educadas hasta más allá de sus límites. En secuencia a la declaración del cristianismo como religión única del Imperio Romano por el emperador Teodosio II. en 380, Dámaso, obispo de Roma, encargó a Jerónimo, un destacado miembro del concejo episcopal, una nueva edición de la Biblia en latín. Usando fuentes hebreas, arameas y la LXX para el Antiguo Testamento, y los textos cuasi canonizados del Nuevo Testamento, la Biblia final que entregó obtuvo tanta popularidad entre los creyentes que se le dio el nombre de Vulgata.

Primeras traducciones con fines misioneros

No es un invento del tiempo moderno querer que grupos lingüísticas diferentes puedan disponer del mensaje bíblico en su propio idioma. Mucho antes de que William Carey formuló su conocida tesis del «lenguaje del corazón», fervientes evangelizadores dentro de la Iglesia percibían la gran urgencia de predicar la Palabra en las lenguas de los pueblos bárbaros. El obispo griego-godo Ulfilas (310-383), fue entre los primeros de los que tenemos conocimiento. Su Biblia Gótica es un documento extenso del extinto idioma de los godos. Para ponerla por escrito, Ulfilas diseñó un alfabeto, dando así escritura a los pueblos germánicos del este. También los monjes griegos Cirilo y Metodio (siglo IX) elaboraron nuevas letras para captar los sonidos de la antiguo lengua de los eslavos, creando el precursor del alfabeto cirilo, que junto con la Biblia se difundió sobre toda Europa oriental.

vulgata gothic eslava cyril

En 885, el oficialismo católico-romano impuso el uso exclusivo de la Vulgata en la liturgia, lo que puso un fin temporal a las traducciones.

Traducciones vernáculas europeas

Luego del derrumbe del Imperio Romano en occidente y la desaparición de la civilización antigua en anarquía, la Iglesia con centro en Roma se perfiló como única bastión suficientemente fuerte para no sólo sobrevivir a la invasión de los bárbaros, sino decidida y apta para hacerlos adoptar la fe de los vencidos.

La sociedad que surgió en medio del caos que caracteriza los siglos V, VI y VII, carecía de la educación popular que distinguía a griegos y romanos. Las multitudes eran campesinos y hasta la nueva nobleza, eran analfabetas ignorantes. Los textos que se habían sido salvado de la destrucción, fueron ahora recogidos, clasificados y cuidadosamente copiados. En las bibliotecas de los nuevos monasterios, miles de monjes fabricaron el número suficiente de Biblias para cubrir la necesidad del clero y de los pocos laicos que sabían leer.

La Biblia Alfonsina (1280) y la Biblia del Alba (1430), traducciones de la Vulgata al español, al igual que algunas otras en otras lenguas europeas, nunca fueron pensado para el uso público sino destinados a los respectivos reyes. Intentos como él de John Wycliffe (1320-1384), quien tradujo la Vulgata al inglés medieval para predicar a sus feligreses, cayerón bajo la prohibición de la iglesia.

En una secuencia dialéctica sin precedentes, el invento de la imprenta por Johannes Gutenberg en 1449 abrió las puertas al cambio: la imprenta hizo posible producir un número mayor de Biblias; más personas querían aprender para poder leerla; al leerla, más personas pudieron verificar la enseñanza de los reformadores... el éxito de la Reforma a tanta brevedad (1517-1527) se debe a la imprenta que popularizó la nueva doctrina.

bgportada bgmt2819 La impresión de la Biblia por la imprenta de Gutenberg, en 1452, es un hito en la historia de la humanidad. Gutenberg imprimió la Vulgata, en dos columnas de 42 líneas por página, en 1282 páginas. Los iniciales de los capítulos y la decoración fueron agregados posteriormente a mano y los primeros ejemplares se entregaron en 1455. Hoy, las 48 ejemplares exentos - con texto completo o casi completo-, se consideran los libros más valiosos del mundo.

Dentro de pocos años salían a la luz traducciones en las más importantes lenguas vernáculas de las naciones europeas: entre 1522-34 la Biblia Alemana de Lutero (Lutherbibel); entre 1526-36 la Biblia de Tyndale (Tyndale Bible) en inglés, entre 1528-30 la Biblia Cristiana de Jacob Faber Stapulensis en francés. En 1569, el español Cassiodoro de Reina publicó en Ginebra la Biblia del Oso -que debe su nombre al emblema de la imprenta-, revisada y publicada en Amsterdam como Biblia del Cántaro por Cipriano de Valera en 1609. En 1611 salió en Londres la primera Versión Autorizada del Rey Jaime o King James Version, que durante siglos gozó de tal popularidad entre los angloparlantes, que algunas iglesias postularon la doctrina de la doble relevación, según la cual Dios también hubiera inspirado esta traducción por encima de posibles imprecisiones o en las fuentes o por la traducción.

En el siglo XVII, la actividad misionera de los jesuitas los hizo traducir el Nuevo Testamento en numerosos idiomas del Nuevo Mundo.

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La traducción organizada al servicio de las misiones

Durante dos siglos, la reforma protestante estuvo insensible frente a la tarea misionera. El gran cambio llegó con los avivamientos metodistas en Inglaterra. El imperio colonial que esta nación estaba solidificando alrededor del globo, parecía a muchos una invitación a cumplir la Gran Comisión. William Carey, el genio políglota de los idiomas, señaló la traducción del texto bíblico como requisito indispensable para una evangelización real y las décadas siguientes vieron un gran auge en el número de traducciones, aún cuando la mayoría no prestó ninguna atención a las diferencias de cosmovisión y la problemática cultural que producen.

Las primeras sociedades bíblicas nacieron del deseo de organizar una distribución masiva entre poblaciones bíblicamente iletradas, como se formaron durante las etapas de expansión americana o australiana. El lenguaje de la versión King James no había sido modernizado y era grandemente desconocido por los lectores. Esto dio origen a las tantas nuevas traducciones o versiones, primero en inglés, luego también en otras idiomas modernas. Al mismo tiempo, el tema de la adapción cultural se perfiló por primera vez con claridad ante los ojos de los eruditos involucrados.

El fin de la era colonial plantó la misma problemática en el campo de las misiones. Esto y la gran exigencia en potencial humano y recursos económicos, hizo que la tarea de traducción ha pasado a mano de asociaciones especializadas, como Wycliffe Bible Translators, Sociedades Bíblicas Unidas (USB/SBU), Centro Mundial de Traducción Bíblica (CMTB/WBTC) en unión con la Liga Bíblica Internacional. Algunas son al mismo tiempo casas editoriales que también se encargan de la publicación, publicidad y distribución.

Escuche el Nuevo Testamento en nepali o seleccione otro idioma de la lista.




Políticas de acercamiento al texto

La organización -generalemente interdenominacional- y el equipo de traductores, formados de expertos no sólo en uno de los idiomas bíblicos, sino también de eruditos y teólogos especializados en temáticas bíblicas, historia antigua o comunicación, tiene que estar de acuerdo y seguir a una política bien pensada de elección de las fuentes - y el acercamiento al texto. Resumiendo se habla de tres formas que rigen la traducción:

  • Traducción de equivalencia formal. También llamada palabra-por-palabra, traduce el significado de palabras individuales en mayor exactitud posible de acuerdo a su secuencia sintáctica.
  • Traducción de equivalencia dinámica. También llamada sentido-por-sentido, traduce el significado de frases enteras.
  • Traducción idiomática o parafraseada. Traduce explicando el significado de los modalismos por medio de un paráfrasis del texto.

En todo caso es una decisión difícil que debe tomarse con vista al efecto que la traducción producirá en el receptor; una comprensión no sólo del logos -significado y estructura del texto-, sino también del ethos -la aceptación de las consecuencias del texto- y del pathos -el sentimiento acerca del texto-.

El lingüista Eugene Nida (1914-2011), cofundador de Wycliffe Bible Translators quien desarrolló la teoría de la traducción de equivalencia dinámica con el fin de lograr que el impacto del texto en el lector u oyente sea el mismo que obtuvieron los destinatarios originales. Al final de su vida, Nida llegó a hablar de una traducción de equivalencia funcional. El término sugiere no sólo una equivalencia entre la función del texto fuente en la cultura fuente y la función del texto meta -la traducción- en la cultura meta, sino que se puede pensar en función como una propiedad del texto, lo que es últimamente la razón de ser del texto. Es entonces posible pensar de la equivalencia funcional dentro de un contexto más amplio, dinámico e intercultural, como algo más allá del texto; como la forma en la que la gente interactúa entre las culturas. Esto sí es una orientación útil, servible para las misiones.

EVALUACIÓN

La obra misionera se fundamenta en la Biblia y se expresa por medio de ella. Sin traducciones etnocéntricas, la última verdad del Evangelio quedará velada para los que aún no conocen al Señor; sin misiones interculturales esta Palabra jamás los encontrará.

¡Sólo a través de las Escrituras, la gente y los pueblos del mundo podrán conocer al Dios de su vida y el propósito de Dios para sus vidas!